Galway
Art Festival / Irlanda
The Irish Times 18/07/2005 Mother Courage and her children in
Purgatory. Finlan O'Toole
Fisheries Field, Galway
La frase en el Purgatorio agregada al título de la famosa obra de Bertolt
Brecht Madre Coraje y sus hijos por el creador de esta premiere mundial
estrenada en el Art Festival de Galway, tiene mucha importancia.
La parábola de Brecht evoca el horror de la guerra y la locura de los que piensan poder
vivir con ella. Pero está también encuadrada por la fe marxista del autor, que cree en
un futuro mejor. Según él, una vez que se comprendan perfectamente el horror y la locura
de la guerra, la guerra se acabará
Mauricio Celedón, creador de esta extraordinaria producción chilena-hispano-francesa del
Teatro del Silencio y Karlik Danza Teatro, no comparte esta fe. El comercio al que Madre
Coraje nunca renuncia, el negocio de la guerra, siguen existiendo. Y Celedon evoca su vida
ulterior en el Purgatorio. De allí nace un espectáculo fragmentario, misterioso y
profundamente impresionante.
El Purgatorio no es naturalmente sino un pasaje, pero salir de él no es tan fácil y es
por esto que el espectáculo está habitado por la desesperación y las lamentaciones de
las almas en pena que allí divagan y que no saben cuando saldrán.
Si Brecht hubiera, tal vez, desaprobado este punto de vista, el enfoque de Celedón le
hubiese seguramente intrigado e inspirado respeto. El problema que tenía Brecht con Madre
Coraje era que la gente tenía tendencia a simpatizar con ella. Su intención era que la
mujer que seguía con su carro y sus hijos a las armadas en la guerra de cien años, fuese
el objeto de una distante apreciación.
La guerra devora a sus hijos uno a uno y ella persiste en arrastrar su carro a través de
las batallas y de los años. Pero en vez de reflexionar sobre su ceguera, el público
tiene tendencia a admirar su elasticidad, a sentimentalizar esta dura
parábola en una historia de resistencia.
A su manera, Celedón ha creado una forma que hace imposible una identificación o que se
tenga simpatía por los personajes de la historia. La historia en sí misma es apenas
contada y efectivamente será difícil para un público que no tiene una idea general de
lo que ocurre, de discernirla en la acción.
Se trata efectivamente de una prolongación de los incidentes y de las imágenes de la
obra original de Brecht en la que se evocan la guerra de la Somme, el
Holocausto y las guerras islámicas y árabes actuales
Para hacer una analogía con el arte visual, su relación con Madre Coraje es la misma que
la del Papa gritando de Francis Bacon frente al Papa inocente de Velázquez: una
reflexión apasionada, agonizante y distorsionada de un clásico frío y controlado. Visto
a través de este prisma, el espectáculo de Celedón contiene una concisa y visceral
integridad.
El espectáculo transcurre al aire libre, en el barro, evocando deliberadamente la tierra
quemada de un campo de batalla cercado, por una parte, por jaulas de rejas de metal tosco
y por otra, por un pequeño refugio para un grupo de cinco músicos eléctricos. Una
estructura de acero para las luces, junto a las cuerdas y los trapecios, domina el centro.
Puede parecer perverso situar al exterior un espectáculo que utiliza bailarines
clásicos, sobre un suelo lleno de irregularidades, pero en realidad esta crueldad, esa
vulnerabilidad y apertura a los caprichos de la luz, de la climatología, del ruido y de
los insectos, son esenciales para la energía de la obra.
Celedón quiere conjurar el espíritu de la guerra y la guerra es exhibición. La obra que
él ha creado es exhibición llevada al extremo, en sentido figurado: en ella no hay
formas confortables y literal: hay desnudos masculinos y femininos, ligadas a evocaciones
vivas de la violencia que hacen que, a ratos, el espectáculo no sea recomendable para
niños.
Esta auténtica voluntad de exhibición, suprime la impresión de auto-complacencia que
muchas veces acompaña un trabajo que se distancia de los textos y las formas
establecidas.
Los artistas invierten y dan tanto de sus propios cuerpos tienen la fuerza de los
atletas y la destreza de los acróbatas y de sus corazones, que merecen encontrarse
frente a espíritus abiertos en retorno. Y quienes sean suficientemente abiertos, se
encontrarán frente a una deslumbrante sinfonía, hecha de contrapuntos: de fealdad
chocante y de impresionante belleza que deja sin respiración, de franqueza ruda y de
sútil habilidad, de brusquedad y enigma.
Es como asistir al mismo tiempo al circo, a un concierto de rock, a una fiesta de
procesión española, a una feria medieval, a un ballet clásico, a un match de football y
a una danza derviche.
Podemos dejarnos cautivar por todos estos elementos sin tener necesidad de entenderlos y
Celedón y sus artistas han ganado con creces el derecho de no ser entendidos.
XX Festival de Aurillac / Francia
La Montagne 20/04/2005 Impresionante madre
coraje bajo la lluvia
Resistencia
El olor de los fardos de paja que arden crean y ya una atmósfera pesada. « Madre Coraje
y sus hijos en el Purgatorio », presentada por primera vez este jueves, ha impresionado.
Primero por la puesta en escena, pero también por el trabajo de los actores bailarines
del Teatro del Silencio y de Karlik Danza Teatro, que han interpretado brillantemente,
bajo una lluvia que cae sin cesar, esta mezcla de Brecht y de Dante, orquestada por
Mauricio Celedón. En un universo desvastado por la guerra, Madre Coraje ve como sus hijos
parten al frente. Los cuerpos son a veces torturados y ensuciados en un transe en donde
los comediantes acaban por revolcarse por el barro, a ratos sublimados por una danza que
hace nacer una extrña esperanza. Una creación 2005 grandiosa, a ver en la plaza de
Carmes a las 18horas.
Le Monde 22/08/2005 Cultura / Festival. El
Teatro de calle recobra sentido en Aurillac.
Mirada sobre la vida social
El Festival de Aurillac, fundado por Michel Crespin en 1986, festeja su veinteava edición
en un aparente buen humor (
) Pero algunos espectáculos llevan en ellos un malestar
latente (
) « Para la veinteava edición, he querido poner un poco de sentido en la
calle, precisa Jean Marie Songy, director del Festival desde 1994. Para el público es un
poco duro, pero creo que es necesario. » Dura es la prestación del Teatro del Silencio y
de Karlik Danza Teatro, « Madre Coraje y sus hijos en el Purgatorio ». Aún más cuando
una tempestad regó el estreno desde el comienzo hasta el final, en una plaza des Carmes
llena a reventar. El espectáculo, inspirado de Dante y de Brecht, encadena cuadros
grandiosos sobre un mundo sumido en la guerra y la violencia, moral y física. El texto, a
ratos inaudible, desvela, entre dos riffs de guitarras, aforismos como « el capitalismo
es al hombre lo que la misericordia es a Dios » ; Comprenda quien pueda, pero el público
no se desanimó y ofreció una bella y prolongada ovación a los comediantes.
XXVIII Festival Internacional de Teatro y danza contemporaneos de Badajoz
Una madre coraje y sus hijos en el Purgatorio.
Insolita representacion en la Alcazaba. José Manuel Villafaina.
Finalizó el Festival con el magnifico espectáculo Yerma Mater,
representado por La Cuadra de Sevilla. Esta XXVIII Edición que se ha caracterizado por
los fuertes altibajos de calidad en la variedad de los espectáculos propuestos, los datos
más positivos han sido el aumento progresivo de espectadores a las funciones -se ha
realizado una buena labor de captación del público de los institutos- y que la mayoría
de las propuestas de las compañías de la Comunidad han estado entre las más
interesantes del evento. En total han participado 20 espectáculos nacionales e
internacionales. Y entre ellos cinco compañías extremeñas ofrecieron espectáculos
meritorios.
Una de estas propuestas ha sido la coproducción de la compañía cacereña Karlik
Teatro-Danza y la compañía francesa Teatro del Silencio, que se había representado ya
en algunos festivales de Irlanda, Alemania y Holanda, bajo la dirección del
chileno/francés Mauricio Celedón.
Se trata de la escenificación de Una Madre Coraje y sus Hijos en el
Purgatorio, segundo acto de la trilogía O Divina la Commedia, adaptada
por Celedón, inspirándose en los textos de B. Brecht y de Dante. El tema en cuestión es
la guerra, desgracia universal, convertida aquí en una cloaca de contrabandistas. Y con
traslación sugerida -aunque los textos se explican en varios idiomas- a los actuales
conflictos en Oriente Medio. La función se realizó al aire libre, sobre la arena de la
explanada de la Alcazaba y bajo una intensa lluvia natural que resultó providencial -dado
las características sórdidas del montaje- para imprimir una insólita ambientación
mágica al espectáculo.
Celedón muestra en esta Una Madre Coraje... etc.,...etc.,..., una vez
más, su progresiva madurez creadora, rebelando los poderes de un intenso teatro
espectacular de estilo propio que ha ido forjando: con potentes imágenes en movimiento
que nos deslumbran para iluminarnos y que hacen del arte escénico un sistema de
signos integradores de los elementos componentes, que llegan al espectador en
forma de alucinaciones preñadas de destellos emocionales (sistema que tiene su voz del
cielo en el expresionismo de Wedekind, Rimbaud, Villón, modelos reconocidos de otros
montajes suyos).
La extremeña Cristina D. Silveira realizó el ritual coreográfico, manejando
con ímpetu y en perfecta sincronización las distintas situaciones de danza y los
movimientos de un conjunto de actores-bailarines, muchas veces acompañados de elementos
escenográficos móviles y en estado de frenético desdoblamiento de sus personajes.
Un equipo de once interpretes disciplinados -Raúl Amores, Elena Lucas, Cristina D.
Silveira, Nelson Estibill, Lhacen Hammed, Tania Garrido, Claire Joinet, Julie Jourdes,
Carla Echevarría y Claudia Verdejo- se encargaron de desarrollar las escenas a través de
la palabra, del gesto, la pantomima, la danza y la acrobacia. Todo con gran rigor y
dominio del ritmo en crescendo que intensifica la música -en directo por 3
interpretes, bajo la dirección de Nelson Rojas Torres-, fecunda de una larga gama de
sentimientos que van del estremecido dolor telúrico al resplandeciente gozo del canto al
amor y la libertad.
Alrededor de 200 espectadores siguieron emocionados la función -bajo sus paraguas- en las
dos gradas situadas a un lado y otro del espacio escénico.
Temporada Centro Cultural Matucana 100.
Enero 2006 / Santiago Chile
Almas en pena en Matucana 100. Javier Ibacache V.
/ La Segunda 04/01/2006
Mauricio Celedon formaliza su retorno junto a la compañía Teatro del Silencio
con una recreación del « Purgatorio ».
El montaje que suma también los españoles de Karlik Danza Teatro- forma parte de
la trilogía inspirada en la « Divina Comedia » de Dante, y hasta ahora se ha presentado
en espacios abiertos en distintos festivales de Europa.
La versión que anoche debutó en el anfiteatro de Matucana 100 ha debido adaptarse a los
imponderables de una sala.
Si el marco original del espectáculo lo ofrecían una serie de carros emplazados en la
calle, la propuesta recién estrenada enmarca la acción sobre una superficie de tierra
(el escenario del anfiteatro se ha plagado de este material), delimitada por una pared de
latones y una extención de proporciones hacia la platea.
Mientras cinco músicos ejecutan en el segundo nivel de la sala una álgida y poderosa
banda sonora que se tiñe cada tanto de marchas, himnos patrios y ritmos
folklóricos-, la escena central es copada por diez intérpretes que se valen de la
pantomima, la danza y algunas técnicas de la acrobacia para recrear el sino de los
condenados al purgatorio, en dúos y cuadros grupales, arrastrando consigo carretones o
aventándose contra el vacío.
Diestro en la generación de imágenes de gran poder simbólico Celedón consigue con esos
elementos citar estampas de la historia bélica contemporánea, revisar la leyenda de la
madre coraje que llega a vender a sus hijos por necesidad y reproducir los padeceres en
los campos de concentración.
Evidenciando el abandono en su vestuario, el elenco declama textos y plegarias en
francés, español y árabe, como retazos de sufrimientos o penas persistentes que, no
obstante, anidan la espectativa de una redención.
La ausencia de una dramaturgia se compensa con la progresión de efectos en la última
parte, cuando el elenco termina rodando sobre un pajar, desnudos por la fuerza del agua
contra la pared o pendiendo de estructuras que bajan del cielo.
Aunque la polvareda que se levanta hacia la platea interviene en el armónico desarollo de
la puesta, « Purgatorio » ofrece un atractivo visual inestimable que remite a la
plástica del siglo XX, despoja los cuerpos desnudos de toda sensualidad y reinstala a
Mauricio Celedon en la escena local con su conocido gusto por el llamado teatro de
imágenes.
Potente Purgatorio en rodaje. Leopoldo Pulgar Ibarra.
La Nacion, Santiago de Chile 10/01/2006
La libertad perdida y las políticas del miedo, es decir dictaduras, guerras,
éxodo, campos de concentración y tortura, merodean esta obra. Y filtrándose por sus
rendijas, unas gotas de esperanza : que la humanidad deje de sufrir estas purgas con la
que expía pecados que no cometió.
« Purgatorio », la undécima producción del Teatro del Silencio, desde que Mauricio
Celedon lo fundara en 1989, es la segunda parte de la trilogía inspirada en la Divina
Comedia. « Inferno » (2003) la primera entrega.
Poético y material.
Este espectáculo de gran formato evoluciona con 12 actores, amplios desplazamientos
coreográficos, atractiva música en vivo de enorme amplificación que acompaña las
acciones y un ambiente escenográfico (Eduardo Jiménez) poético , penumbroso e
indefinible de fuerte materialidad. Sus miserables personajes viven en el encierro. A
veces hablan y muchas veces gritan en español., árabe y francés. Gente anónima en el
límite de sus fuerzas y dignidad, en manos de los poderosos.
La obra utiliza el recurso gestual exhibido en Taca Taca mon amour » (1993) sólo
para mencionar el montaje cumbre del Teatro del Silencio. Pero todo mucho más acentuado,
furioso, profundo, crudo, incluso gritado en exceso, tal vez porque sigue dando cuenta de
la visión ideológica todavía más radical que Mauricio Celedón propuso en « Alice
Underground » (1999), lo último que estrenó en Chile
« Purgatorio » enfatiza con rigor y vergüenza las urgencias que cercan el futuro del
ser humano ;. Pero desde el presente que se repite (por eso la rabia), de los hechos del
pasado que son peligros actuales (por eso la decepción y la incertidumbre) ; desde el
recuerdo alojado en los genes (por eso la deseperación y la desesperanza) Y, sobretodo
desde el cuerpo y de su capacidad sensorial, sensitiva, sensual, como soporte del ser
humano que siente a través de la piel, el oído el ojo, las manos, la boca, ( por eso el
sudor, la torsión física, en dolor en los hiuesos, la crispación, las expresiones
rotundas en el rostro y ese revolcarse entero sobre la tierra del escenario).
Colectiva e individual.
Esa obra no llega a través de la razón sino de las sensaciones que van produciendo ese
universo caótico que se construye. Por la visibilidad que proyecta y el valor que le
asigna el ser humano.
El protagonista colectivo interviene en coreografía por donde evolucionan los
sentimientos y las sensaciones de la multitud, con sus reacciones, tics y movimientos
reflejos que poco a poco van armando un edificio expresivo.
Es cierto que el montaje recién inicia su recorrido y necesita tiempo para adquirir
fluidez, controlar la velocidad de las acciones, la fuerza vocal (se utilizan micrófonos)
y colocar el gesto corporal en su expresividad justa y variada.
Cuando alcance ese tono se hará más nítida la cara menos críptica de la obra, dejando
que lo hermético -que también posee- sea otro estímulo de la relación sensorial con el
espectador.
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