Purgatoire: une mère et  ses enfants au purgatoire   

Une création Teatro del Silencio - Karlik danza teatro

 

 

 

 

 

Prensa europea y latinoamericana

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photo  Christophe Raynaud de Lage

Galway Art Festival / Irlanda

The Irish Times  18/07/2005 Mother Courage and her children in Purgatory.  Finlan O'Toole

Fisheries Field, Galway
La frase “en el Purgatorio” agregada al título de la famosa obra de Bertolt Brecht “Madre Coraje y sus hijos” por el creador de esta premiere mundial estrenada en el Art Festival de Galway, tiene mucha importancia.

La parábola de Brecht evoca el horror de la guerra y la locura de los que piensan poder vivir con ella. Pero está también encuadrada por la fe marxista del autor, que cree en un futuro mejor. Según él, una vez que se comprendan perfectamente el horror y la locura de la guerra, la guerra se acabará

Mauricio Celedón, creador de esta extraordinaria producción chilena-hispano-francesa del Teatro del Silencio y Karlik Danza Teatro, no comparte esta fe. El comercio al que Madre Coraje nunca renuncia, el negocio de la guerra, siguen existiendo. Y Celedon evoca su vida ulterior en el Purgatorio. De allí nace un espectáculo fragmentario, misterioso y profundamente impresionante.

El Purgatorio no es naturalmente sino un pasaje, pero salir de él no es tan fácil y es por esto que el espectáculo está habitado por la desesperación y las lamentaciones de las almas en pena que allí divagan y que no saben cuando saldrán.

Si Brecht hubiera, tal vez, desaprobado este punto de vista, el enfoque de Celedón le hubiese seguramente intrigado e inspirado respeto. El problema que tenía Brecht con Madre Coraje era que la gente tenía tendencia a simpatizar con ella. Su intención era que la mujer que seguía con su carro y sus hijos a las armadas en la guerra de cien años, fuese el objeto de una distante apreciación.

La guerra devora a sus hijos uno a uno y ella persiste en arrastrar su carro a través de las batallas y de los años. Pero en vez de reflexionar sobre su ceguera, el público tiene tendencia a admirar su elasticidad, a “sentimentalizar” esta dura parábola en una historia de resistencia.

A su manera, Celedón ha creado una forma que hace imposible una identificación o que se tenga simpatía por los personajes de la historia. La historia en sí misma es apenas contada y efectivamente será difícil para un público que no tiene una idea general de lo que ocurre, de discernirla en la acción.
Se trata efectivamente de una prolongación de los incidentes y de las imágenes de la obra original de Brecht en la que
se evocan la guerra de la Somme, el Holocausto y las guerras islámicas y árabes actuales

Para hacer una analogía con el arte visual, su relación con Madre Coraje es la misma que la del Papa gritando de Francis Bacon frente al Papa inocente de Velázquez: una reflexión apasionada, agonizante y distorsionada de un clásico frío y controlado. Visto a través de este prisma, el espectáculo de Celedón contiene una concisa y visceral integridad.


El espectáculo transcurre al aire libre, en el barro, evocando deliberadamente la tierra quemada de un campo de batalla cercado, por una parte, por jaulas de rejas de metal tosco y por otra, por un pequeño refugio para un grupo de cinco músicos eléctricos. Una estructura de acero para las luces, junto a las cuerdas y los trapecios, domina el centro. Puede parecer perverso situar al exterior un espectáculo que utiliza bailarines clásicos, sobre un suelo lleno de irregularidades, pero en realidad esta crueldad, esa vulnerabilidad y apertura a los caprichos de la luz, de la climatología, del ruido y de los insectos, son esenciales para la energía de la obra.

Celedón quiere conjurar el espíritu de la guerra y la guerra es exhibición. La obra que él ha creado es exhibición llevada al extremo, en sentido figurado: en ella no hay formas confortables y literal: hay desnudos masculinos y femininos, ligadas a evocaciones vivas de la violencia que hacen que, a ratos, el espectáculo no sea recomendable para niños.

Esta auténtica voluntad de exhibición, suprime la impresión de auto-complacencia que muchas veces acompaña un trabajo que se distancia de los textos y las formas establecidas.

Los artistas invierten y dan tanto de sus propios cuerpos – tienen la fuerza de los atletas y la destreza de los acróbatas – y de sus corazones, que merecen encontrarse frente a espíritus abiertos en retorno. Y quienes sean suficientemente abiertos, se encontrarán frente a una deslumbrante sinfonía, hecha de contrapuntos: de fealdad chocante y de impresionante belleza que deja sin respiración, de franqueza ruda y de sútil habilidad, de brusquedad y enigma.

Es como asistir al mismo tiempo al circo, a un concierto de rock, a una fiesta de procesión española, a una feria medieval, a un ballet clásico, a un match de football y a una danza derviche.

Podemos dejarnos cautivar por todos estos elementos sin tener necesidad de entenderlos y Celedón y sus artistas han ganado con creces el derecho de no ser entendidos.

 

XX Festival de Aurillac / Francia

La Montagne  20/04/2005 Impresionante madre coraje bajo la lluvia
Resistencia
El olor de los fardos de paja que arden crean y ya una atmósfera pesada. « Madre Coraje y sus hijos en el Purgatorio », presentada por primera vez este jueves, ha impresionado. Primero por la puesta en escena, pero también por el trabajo de los actores bailarines del Teatro del Silencio y de Karlik Danza Teatro, que han interpretado brillantemente, bajo una lluvia que cae sin cesar, esta mezcla de Brecht y de Dante, orquestada por Mauricio Celedón. En un universo desvastado por la guerra, Madre Coraje ve como sus hijos parten al frente. Los cuerpos son a veces torturados y ensuciados en un transe en donde los comediantes acaban por revolcarse por el barro, a ratos sublimados por una danza que hace nacer una extrña esperanza. Una creación 2005 grandiosa, a ver en la plaza de Carmes a las 18horas.

 

Le Monde  22/08/2005  Cultura / Festival. El Teatro de calle recobra sentido en Aurillac.
Mirada sobre la vida social
El Festival de Aurillac, fundado por Michel Crespin en 1986, festeja su veinteava edición en un aparente buen humor (…) Pero algunos espectáculos llevan en ellos un malestar latente (…) « Para la veinteava edición, he querido poner un poco de sentido en la calle, precisa Jean Marie Songy, director del Festival desde 1994. Para el público es un poco duro, pero creo que es necesario. » Dura es la prestación del Teatro del Silencio y de Karlik Danza Teatro, « Madre Coraje y sus hijos en el Purgatorio ». Aún más cuando una tempestad regó el estreno desde el comienzo hasta el final, en una plaza des Carmes llena a reventar. El espectáculo, inspirado de Dante y de Brecht, encadena cuadros grandiosos sobre un mundo sumido en la guerra y la violencia, moral y física. El texto, a ratos inaudible, desvela, entre dos riffs de guitarras, aforismos como « el capitalismo es al hombre lo que la misericordia es a Dios » ; Comprenda quien pueda, pero el público no se desanimó y ofreció una bella y prolongada ovación a los comediantes.

 

XXVIII Festival Internacional de Teatro y danza contemporaneos de Badajoz

Una madre coraje y sus hijos en el Purgatorio. Insolita representacion en la Alcazaba. José Manuel Villafaina.
Finalizó el Festival con el magnifico espectáculo “Yerma Mater”, representado por La Cuadra de Sevilla. Esta XXVIII Edición que se ha caracterizado por los fuertes altibajos de calidad en la variedad de los espectáculos propuestos, los datos más positivos han sido el aumento progresivo de espectadores a las funciones -se ha realizado una buena labor de captación del público de los institutos- y que la mayoría de las propuestas de las compañías de la Comunidad han estado entre las más interesantes del evento. En total han participado 20 espectáculos nacionales e internacionales. Y entre ellos cinco compañías extremeñas ofrecieron espectáculos meritorios.

Una de estas propuestas ha sido la coproducción de la compañía cacereña Karlik Teatro-Danza y la compañía francesa Teatro del Silencio, que se había representado ya en algunos festivales de Irlanda, Alemania y Holanda, bajo la dirección del chileno/francés Mauricio Celedón.
Se trata de la escenificación de “Una Madre Coraje y sus Hijos en el Purgatorio”, segundo acto de la trilogía “O Divina la Commedia”, adaptada por Celedón, inspirándose en los textos de B. Brecht y de Dante. El tema en cuestión es la guerra, desgracia universal, convertida aquí en una cloaca de contrabandistas. Y con traslación sugerida -aunque los textos se explican en varios idiomas- a los actuales conflictos en Oriente Medio. La función se realizó al aire libre, sobre la arena de la explanada de la Alcazaba y bajo una intensa lluvia natural que resultó providencial -dado las características sórdidas del montaje- para imprimir una insólita ambientación mágica al espectáculo.


Celedón muestra en esta “Una Madre Coraje... etc.,...etc.,...”, una vez más, su progresiva madurez creadora, rebelando los poderes de un intenso teatro espectacular de estilo propio que ha ido forjando: con potentes imágenes en movimiento que nos deslumbran para iluminarnos y que hacen del arte escénico un sistema de “signos” integradores de los elementos componentes, que llegan al espectador en forma de alucinaciones preñadas de destellos emocionales (sistema que tiene su voz del cielo en el expresionismo de Wedekind, Rimbaud, Villón, modelos reconocidos de otros montajes suyos).

La extremeña Cristina D. Silveira realizó el ritual coreográfico, manejando con ímpetu y en perfecta sincronización las distintas situaciones de danza y los movimientos de un conjunto de actores-bailarines, muchas veces acompañados de elementos escenográficos móviles y en estado de frenético desdoblamiento de sus personajes.

Un equipo de once interpretes disciplinados -Raúl Amores, Elena Lucas, Cristina D. Silveira, Nelson Estibill, Lhacen Hammed, Tania Garrido, Claire Joinet, Julie Jourdes, Carla Echevarría y Claudia Verdejo- se encargaron de desarrollar las escenas a través de la palabra, del gesto, la pantomima, la danza y la acrobacia. Todo con gran rigor y dominio del ritmo “en crescendo” que intensifica la música -en directo por 3 interpretes, bajo la dirección de Nelson Rojas Torres-, fecunda de una larga gama de sentimientos que van del estremecido dolor telúrico al resplandeciente gozo del canto al amor y la libertad.

Alrededor de 200 espectadores siguieron emocionados la función -bajo sus paraguas- en las dos gradas situadas a un lado y otro del espacio escénico.

Temporada Centro Cultural Matucana 100.     Enero 2006 / Santiago Chile

Almas en pena en Matucana 100. Javier Ibacache V.   / La Segunda 04/01/2006 
Mauricio Celedon formaliza su retorno junto a la compañía Teatro del Silencio con una recreación del « Purgatorio ».
El montaje –que suma también los españoles de Karlik Danza Teatro- forma parte de la trilogía inspirada en la « Divina Comedia » de Dante, y hasta ahora se ha presentado en espacios abiertos en distintos festivales de Europa.
La versión que anoche debutó en el anfiteatro de Matucana 100 ha debido adaptarse a los imponderables de una sala.
Si el marco original del espectáculo lo ofrecían una serie de carros emplazados en la calle, la propuesta recién estrenada enmarca la acción sobre una superficie de tierra (el escenario del anfiteatro se ha plagado de este material), delimitada por una pared de latones y una extención de proporciones hacia la platea.
Mientras cinco músicos ejecutan en el segundo nivel de la sala una álgida y poderosa banda sonora –que se tiñe cada tanto de marchas, himnos patrios y ritmos folklóricos-, la escena central es copada por diez intérpretes que se valen de la pantomima, la danza y algunas técnicas de la acrobacia para recrear el sino de los condenados al purgatorio, en dúos y cuadros grupales, arrastrando consigo carretones o aventándose contra el vacío.
Diestro en la generación de imágenes de gran poder simbólico Celedón consigue con esos elementos citar estampas de la historia bélica contemporánea, revisar la leyenda de la madre coraje que llega a vender a sus hijos por necesidad y reproducir los padeceres en los campos de concentración.
Evidenciando el abandono en su vestuario, el elenco declama textos y plegarias en francés, español y árabe, como retazos de sufrimientos o penas persistentes que, no obstante, anidan la espectativa de una redención.
La ausencia de una dramaturgia se compensa con la progresión de efectos en la última parte, cuando el elenco termina rodando sobre un pajar, desnudos por la fuerza del agua contra la pared o pendiendo de estructuras que bajan del cielo.
Aunque la polvareda que se levanta hacia la platea interviene en el armónico desarollo de la puesta, « Purgatorio » ofrece un atractivo visual inestimable que remite a la plástica del siglo XX, despoja los cuerpos desnudos de toda sensualidad y reinstala a Mauricio Celedon en la escena local con su conocido gusto por el llamado teatro de imágenes.

Potente Purgatorio en rodaje. Leopoldo Pulgar Ibarra. La Nacion, Santiago de Chile 10/01/2006
La libertad perdida y las políticas del miedo, es decir dictaduras, guerras, éxodo, campos de concentración y tortura, merodean esta obra. Y filtrándose por sus rendijas, unas gotas de esperanza : que la humanidad deje de sufrir estas purgas con la que expía pecados que no cometió.
« Purgatorio », la undécima producción del Teatro del Silencio, desde que Mauricio Celedon lo fundara en 1989, es la segunda parte de la trilogía inspirada en la Divina Comedia. « Inferno » (2003) la primera entrega.

Poético y material.
Este espectáculo de gran formato evoluciona con 12 actores, amplios desplazamientos coreográficos, atractiva música en vivo de enorme amplificación que acompaña las acciones y un ambiente escenográfico (Eduardo Jiménez) poético , penumbroso e indefinible de fuerte materialidad. Sus miserables personajes viven en el encierro. A veces hablan y muchas veces gritan en español., árabe y francés. Gente anónima en el límite de sus fuerzas y dignidad, en manos de los poderosos.
La obra utiliza el recurso gestual exhibido en ‘Taca Taca mon amour » (1993) sólo para mencionar el montaje cumbre del Teatro del Silencio. Pero todo mucho más acentuado, furioso, profundo, crudo, incluso gritado en exceso, tal vez porque sigue dando cuenta de la visión ideológica todavía más radical que Mauricio Celedón propuso en « Alice Underground » (1999), lo último que estrenó en Chile
« Purgatorio » enfatiza con rigor y vergüenza las urgencias que cercan el futuro del ser humano ;. Pero desde el presente que se repite (por eso la rabia), de los hechos del pasado que son peligros actuales (por eso la decepción y la incertidumbre) ; desde el recuerdo alojado en los genes (por eso la deseperación y la desesperanza) Y, sobretodo desde el cuerpo y de su capacidad sensorial, sensitiva, sensual, como soporte del ser humano que siente a través de la piel, el oído el ojo, las manos, la boca, ( por eso el sudor, la torsión física, en dolor en los hiuesos, la crispación, las expresiones rotundas en el rostro y ese revolcarse entero sobre la tierra del escenario).

Colectiva e individual.
Esa obra no llega a través de la razón sino de las sensaciones que van produciendo ese universo caótico que se construye. Por la visibilidad que proyecta y el valor que le asigna el ser humano.
El protagonista colectivo interviene en coreografía por donde evolucionan los sentimientos y las sensaciones de la multitud, con sus reacciones, tics y movimientos reflejos que poco a poco van armando un edificio expresivo.
Es cierto que el montaje recién inicia su recorrido y necesita tiempo para adquirir fluidez, controlar la velocidad de las acciones, la fuerza vocal (se utilizan micrófonos) y colocar el gesto corporal en su expresividad justa y variada.

Cuando alcance ese tono se hará más nítida la cara menos críptica de la obra, dejando que lo hermético -que también posee- sea otro estímulo de la relación sensorial con el espectador.